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El diario de Félix B. Basaldúa

¿Por qué algunos llaman fascista al que no piensa como él?

¿Por qué algunos llaman fascista al que no piensa como él?  
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s muy corriente en alguna personas, emplear el término “facha” o fascista con carácter despectivo o insultante, a la persona que según su criterio personal, las ideas del que reprocha son de signo contrario a las suyas. Permitan que haga una breve reflexión de la figura que recurre a esos vocablos con ánimo de calificar o descalificar a su interlocutor.

 

El totalitarismo, filosofía natural del fascismo, hoy  no existe en la Comunidad Europea como fuerza política relevante; salvo en Francia o Austria, que representan unas facciones minoritarias como contrapunto a situaciones que creen peligrosas para el ideario de patria y nación. Pero al estar enmarcadas dentro de sus constituciones, y actuar dentro del marco legal, llamar fascista a Jean-Marie LePen, es exactamente lo mismo que llamar comunista a Santiago Carrillo o socialista a José Luis Zapatero. Y ninguno de los citados tiene porque avergonzarse de su ideología.

 

El pretender insultar con el término fascista a una persona que su ideario el conservar las tradiciones por las que se ha educado y vivido, y que vota en contra de lo que representa la destrucción de sus parámetros; sólo es posible en aquellos que no saben argumentar sus razones, y que la intransigencia es su única forma de combatir lo que no admite como formas sociales; sin darse cuenta que su actitud es propia del fascismo.

 

Lo estamos comprobando actualmente en España en gran medida con ETA: no admite otro diálogo que no sea la consecución de sus objetivos, sin condiciones ni concesiones. El lograrlo por las vías de la legalidad establecida o las reglas del juego no lo contempla por la sencilla razón de que no admite esa legalidad. Por consiguiente, si existe algún tipo de totalitarismo = fascismo hoy en España, proviene de ETA.

 

Aquellos que llaman fascista a otro, sólo porque se lo parece, se está calificando el mismo como un estulto que no tiene capacidad de diálogo razón, para demostrar sus valoración. Es un menguado de ideas, que cree que con llamar “facha” al que le molesta sus opiniones sienta cátedra.

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