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El diario de Félix B. Basaldúa

Colegio Hilarión Jimeno. ¿Los nuevos Herodes?

Colegio Hilarión Jimeno. ¿Los nuevos Herodes?
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a noticia es más o menos esta: El claustro de profesores del colegio público Hilarión Jimeno de Zaragoza, ha pretendido eliminar la celebración de la Navidad alegando laicismo. ¡Muy bien!, que el laico no celebre ninguna fiesta basada en las religiones, ya que su estado aconfesional no le induce a ello. Pero mis preguntas son las siguientes: ¿El laicismo  no respeta la confesionalidad de otro? ¿Qué pensarán los niños y niñas de ese colegio, cuando vean que en sus casas con toda seguridad si celebren la Navidad.

Hace 2000 años un rey llamado Herodes I El Grande ordenó degollar a todos los niños nacidos en Belén de Judea ante el anunciación del nacimiento de un niño predestinado a ser rey. Acto heroico que le ha elevado a la categoría de infanticida ante la historia del mundo.

 

Después de 2006 años, “los nuevos Herodes de Zaragoza”, esos maestros laicos, inducen a los niñas y niñas de su colegio a no celebrar la fiesta religiosa católica que ha llevado la paz y la alegría a millones de personas en el mundo católico, alegando respetar a otros niños extranjeros que conviven con ellos, y que profesan otras religiones.

 

¿Alguien me puede demostrar con inteligencia preclara que yo no debo celebrar la Navidad para no molestar ni herir los sentimientos de dos vecinos que tengo musulmanes?

 

Ellos han celebrado la festividad del Cordero y a mi no me han molestado para nada, ni jamás se me ocurrirá indicarles nada que en contra de su religión, siempre y cuando ellos respeten la mía.

 

Señores profesores del colegio Hilarión Jimeno de Zaragoza: no les conozco de nada, y por mi como si quisieren ser laicos, ateos o agnósticos, eso a mi no me afecta para nada; pero si pretenden inducir a un hijo mío a repudiar, rechazar o ser indiferente ante unas creencias sólo por el mero motivo de que ustedes no las aceptan, se las tendrían que ver cara a cara conmigo, y les aseguro que les iba a dejar la cara muy roja de vergüenza, a pesar de creer que no la tienen.

 

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