Los paraísos inexistentes del socialismo.
La esencia o la razón de ser de la ideología de izquierdas es conseguir el equilibrio social y defender los intereses laborales del proletariado ante el capitalismo. Al menos estas son las conclusiones que yo extraigo después de leer a los grandes filósofos.
Sin embargo la pura realidad de los hechos, los que nunca mienten, dicen claramente que hoy, en los comienzos del siglo XXI, no existe otra ideología que la del dinero; sus formas de conseguirlo y modos de emplearlo. Y si nos sirve de referencia los últimos 28 años de la vida en España, comprobaremos que los ideólogos y gobernantes socialistas no han hecho absolutamente nada para solucionar los problemas más acuciantes del proletariado: seguridad, trabajo, educación y vivienda.
Y si analizamos los países de totalitarismo comunista, veremos como el hombre es preso de ese sistema, no está redimido, está explotado por el régimen.
Entonces, ¿qué es lo que espera el hombre de izquierdas de hoy?
Si esta persona de izquierdas no ha solucionado su futuro por sus propios medios y espera que se lo solucione el socialismo, no es de izquierdas, es un estólido que vive en un guindo, y es presa muy fácil para ser manejado y manipulado en beneficio de los que le prometen paraísos inexistentes.
La ideología socialista o comunista en una democracia desarrollada es como una especie de burla, ya que el sistema no puede nada más que desarrollar unas ideas progresistas en lo superficial o espiritual, pero no en lo material. El socialismo en España podrá crear leyes para que se casen los homosexuales, negociar con terroristas, legalizar emigrantes de un plumazo, ser antimilitaristas (pero con ejército), no reconocer a la iglesia católica y otras alharacas...
... Pero lo fundamental para la gran masa de una sociedad que son sus medios esenciales de vida, se los pone cada vez más difíciles de conseguirlos debido a que los sistemas de mercados, el consumismo “salvaje”, mantenimiento de los métodos y el sostenimientos de las estructuras democráticas hacen imposible que el socialismo pueda remediar nada en beneficio del proletariado; solo prometer lo que no pueda dar.
Hoy el comunismo y el socialismo acepta que algunos de sus dirigentes sean multimillonarios. Esto parece una incongruencia si la filosofía del socialismo es el reparto equitativo de los bienes elaborados por el hombre y para el hombre. Estas abismáticas diferencias que se dan entre los componentes de este pensamiento ¿choca un poco, verdad?
Un dirigente socialista hoy en España, puede hacer muy poco por el bien común, pero si puede hacer mucho por si mismo: enriquecerse o solucionar su futuro de por vida con ocho años de legislatura. Ha quedado evidenciado que el socialismo derrocha los recursos llegando a límites cerca de la quiebra del estado, pero el ciudadano no se beneficia de nada, excepto privilegiados o oportunistas. Al pueblo, le pone su seguridad de vida y medios en un brete.
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