Porque no iré a esa manifestación el sábado
Lo primero que quiero dejar bien claro y sin lugar para la duda, que este post no es para dar una explicación a nadie de mis actos, el motivo de escribir mis motivaciones para no asistir a esa manifestación, es simplemente porque me lo pide el cuerpo.
Dicho esto, añado que, es tanta la manipulación a la que ha sido sometida, que he sentido vergüenza ajena del comportamiento de esa centra sindical denominada UGT, al intentar monopolizar la misma para imprimir sus consignas; cuando la iniciativa partió de la comunidad de ecuatorianos, en la voz de su presidente cuyo nombre lamento no recordar en este momento.
UGT, como digo, se ha erigido en la organizadora de ese evento, cuando lo lógico y normal, es que la citada comunidad de ecuatorianos hubiera sido la encargada de organizar el programa conforme a sus pensamientos o deseos, y nadie, absolutamente nadie hubiera interferido en ellos.
Las idas y venidas en torno a la asistencia o no de la manifestación por las fuerzas políticas que nos gobiernan, exceptuando el Partido Popular que ha sido muy claro desde un principio, ha sido grotesca y esperpéntica. Cada grupo quería que en las pancartas se leyera una frase.
-Que si pones eso, yo no voy.
-Pues no lo pongo.
-¡Ah muy bien! Pues ni voy.
-Pues no vengas.
Este ha sido el diálogo de besugos entre personas que dicen buscar la paz. Como verán diálogos más propio de la “guerra de Miguel Gila” que de políticos responsables.
A juzgar por lo acontecido hasta hoy, lo importante no es la manifestación contra unos asesinos, como por ejemplo la de Miguel Ángel Blanco; lo importante por lo visto son las pancartas. ¡Bochornoso, sencillamente bochornoso!
Los verdaderos afectados, los paisanos de los fallecidos han anunciado que no van a asistir ¡manda narices! Los que deberían ser los que alzaran sus gritos y consignas, se han excluido, ( o les han echado)
Señor presidente de la colonia de ecuatorianos en España: Organice una manifestación contra el terrorismo sin que nadie, absolutamente nadie le manipule, y yo le prometo solemnemente que acudiré en su apoyo.
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