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El diario de Félix B. Basaldúa

Por que no soy de izquierdas

V

oy a intentar quizás con más voluntad que fortuna, dar las razones del porqué he llegado a la conclusión en el ecuador de mi vida entender que el pensamiento de izquierdas visto desde la perspectiva del ciudadano de un país libre y democrático, es una falacia sólo mantenido por falsos profetas para que no se les vengan abajo “los palos del sombrajo” que les sustenta y da cobijo a sus patrimonios desde hace muchos años.
 

El lector que lea esta reflexión, si cree que es compatible ser multimillonario y socialista o comunista, que no siga leyendo, no le merece la pena.
 

Ser consecuente con las ideas es un valor inapreciable del que muy pocos lo tienen, ya que la mayoría de los humanos tienen que sacrificar muchas veces sus sueños para conseguir vivir la realidad; y si esa realidad se quiere vivir con todo el esplendor, son capaces de sacrificar a su madre para conseguir sus objetivos.
 

Ser un auténtico hombre de izquierdas equivale a renunciar a muchos placeres en pro de las ideas, salvo que el “profeta rojo” diga: “haced lo que yo os aconseje, no lo que yo haga”. Y el ejemplo que debe dar la pureza del verdadero hombre de izquierdas, es predicar con el MISMO.. 
 

Sé que el ideario del socialista contiene una esencia humana mas purificada que la del conservador, ya que aquel basa sus pensamientos en el bien de la humanidad, y éste en desarrollar ideas por encima del bien y del mal para la sociedad, por lo que necesariamente tienen que contraponerse los dos conceptos. Los bienes se sabe que hay que aportar sangre y sudor para crearlos, y de aquí parten las diferencias: unos son como el látigo que azuza y espolea, y los otros son los que desean gozar de los mismos pero poniendo impedimentos a las formas de realizarlos. La izquierda quiere llevar al hombre a paraísos inexistentes a través de las utopías, y la derecha, al progreso a través del trabajo, del estudio y del esfuerzo.
 

A los 20 años no se alcanza a comprender el verdadero sentido de la vida, y si no se han fortalecido en el individuo la verdadera faz de la misma, y se le ha llenado el cerebro de consignas, tampoco le da para comprender que esas consignas son para favorecer causas que se cree suyas, pero que son de otros. Por lo que la decepción viene cuando se da cuenta que el maná tan esperado se lo están llevando aquellos que le instaban a luchar por esa causa.
 

La aventura de redimir al hombre es muy atractiva para los jóvenes soñadores; la leyendas de los caballeros andantes y justicieros de novelas y películas llegan a penetrar en la mente de los insensatos, que sirven para que otros se hacen millonarios con los iconos de sus ídolos. Ignoro a cuantos hombres redimió del trabajo y la pobreza Ernesto “Che” Guevara, creo que a ninguno, Cuba es un ejemplo; pero si me consta que ha dado mucho dinero a los que comercializan su figura. Y seguro que los dividendos que sacan no los destinan para los pobres campesinos por lo que dicen que luchó el Che.
 

La vida es así: si quieres ganar diez has de producir cien. Nadie da nada por nada. Y el que espere algo sin trabajarlo, ya se imaginan a quienes me estoy refiriendo.
 

La izquierda me ofrece revoluciones, huelgas, paros, protestas, manifestaciones, contestaciones, sabotajes, y miles acciones para llegar a lo que jamás llegará el hombre sin su trabajo. Me dice que son reivindicaciones y derechos sociales a los que tengo derecho, pero pasan los años y sigo igual de indigente. Todo me cuesta más conseguirlo y empeora mi situación cada vez más.
 

La derecha me pide eficacia en mi trabajo, responsabilidad, objetivos para poder ser remunerado, fidelidad, constancia, honradez y una serie de condiciones que me agobian, pero es la única manera de llegar al progreso. Los que me dicen que luche en contra de ese sistema sólo buscan negociar sus causas para mantener su alto nivel de vida sin dar “un palo al agua”.
 

Esto es así, y si ya tienes pelos en los huevos o en el Monte de Venus y sigues sin verlo, tu destino es seguir pegando carteles por las noches publicitando las causas de los que te “comen el coco” sigue colaborando con ellos.
 

No soy de izquierdas por dos motivos:
 

1º No me gusta engañar a nadie.
 
2ª No me gusta que me engañen.

 

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