De astutos e ilusos se compone la izquierda
Muchos socialistas y comunistas, se han hecho multimillonarios con su actividad pública en unos pocos años, y para algunos con una legislatura ha sido suficientes. No creo necesario poner ejemplos, pero no puedo dejar pasar por alto como despojaron Rumasa para repartirla entre ellos y sus amiguetes.
A la derecha se le podrá denunciar como explotadora de la clase obrera, de enriquecerse a costa del trabajador, pero siempre exponiendo su patrimonio, y en muchos casos arruinándose. Pero el empresario de izquierdas (si es que existe) no necesita arriesgar nada privado, le basta con llegar a la cosa pública, aunque sea de edil en un ayuntamiento, para que al menos para chalet con piscina y coche de cilindrada, les de en una o dos asambleas.
Esto es así, y todos los votantes de la izquierda lo saben, y lo toleran. Parece como si fuera natural que cualquiera que llegue a un cargo público se forre. Y como se ha visto en la reciente historia del PSOE, los que se han forrado han sido muchos, y la mayoría llegaron con chaqueta de pana.
Vuelvo a repetir que estos actos de corrupción no les importa a los votantes de izquierdas, a esos pobre ilusos que esperan que los que votan arreglen sus problemas, y esperan, y siguen esperando, pero las promesas nunca les llega.
Pero es que además de ilusos son parciales. Que la derecha solucione los problemas económicos y que aclare las cuentas del Estado, eso no lo valoran para nada. Para la mayoría del votante sectario de la izquierda, la derecha por muchos milagros económicos que haga, se benefician de los mismos, pero jamás se lo agradecerán. Son viscerales, la derecha para ellos nunca podrá ser reconocida como una fuerza política que preconiza el cumplimiento de las leyes y el respeto a las instituciones y a los valores que han dado la esencia y forma de ser de un pueblo.
Sin duda es aquí de donde parten los cismas de la izquierda, de las estructuras sociales; dicen que son estructuras obsoletas, y aunque más de un 40% de la sociedad las contemple como pilares que sostienen un sistema vigente, para ellos son rémoras a las que hay que destruir, ya que se anteponen a sus deseos. Lo terrible es que sólo satisfacen los de los astutos; los ilusos de la izquierda siguen en su misma miseria
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