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El diario de Félix B. Basaldúa

La felación perfecta

La felación perfecta

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é, que algunas personas les va a salir “salpullido” cuando lean este post. Todavía no entienden, que el sexo ya no es tabú en ninguna de sus variantes naturales y deseadas por sus participantes. Lo que sí es aberrante en el sexo, es la obligación impuesta por uno a realizar prácticas no deseadas por otro. Si me animo a escribirle es porque estoy convencido que hasta lo más intolerable para esos pocos, si está tratado con delicadeza, no tiene porque molestar ni herir la sensibilidad de nadie.
El que creó al ser humano que si les digo la verdad un servidor no tiene ni idea de quien fue; lo hizo “el jodio” de forma tan admirable que es imposible poder saber de donde parte tanta perfección. Todo lo hizo a conciencia, sin dejar nada al azar. Luego fue el hombre el que puso a poner pegas al cuerpo en nombre de no se que zarandajas de religiones y pudores falsos que dieron al traste con el aprovechamiento de toda su estructura en beneficio del producto de su creación.
Si el creador hubiera determinado que en su obra perfecta: los órganos sexuales del macho y de la hembra, su función hubiera sido exclusivamente la de la procreación de la especie. ¡coño! nada le hubiera costado hacerlo así. ¿Entonces para que nos dotó de los mecanismos del placer? ¿Para que sólo los usara el ser humano exclusivamente en la reproducción? Eso se lo creerá el cura de mi pueblo, el Papa, Mahoma y Ala, pero “el menda lerenda” no.
Por eso señoras, voy a darles unos consejos para aquellas que me lo admitan de cómo dar el mayor placer si son amantes de la felación y a sus parejas les encantan que se lo hagan.
El pene es un órgano esponjoso como todas ustedes saben exento de huesos, se compone de venas, conductos cavernosos por donde circula la sangre que le da vigor y turgencia, de nervios supersensibles y músculos.
No hace falta explicar a ninguna señora que el mecanismos que traslada el pene de sus estado de reposo a su máxima turgencia, es por la estimulación de la mente y de la manipulación del mismo. Esta estimulación cuanto más técnica sea, evidentemente los resultados que se consiguen serán más satisfactorios. Les testículos, aunque no son factor definitorio para el placer, también su manipulación excita sobremanera y al estar tan cerca del pene facilita el mismo
Procurar señoras en la felación no utilizar las manos. Éstas son fundamentales en la masturbación, pero no en la felacción. Me explico:
Los labios, la lengua y toda la boca es la que debe trabajar el pene: El hombre debe sentir en toda la superficie de su miembro esa sensación viscosa que concede toda la embocadura. Unas manos trabajando a la vez, desvirtúa en parte la sensación de contacto, es una mezcla no conveniente, salvo que el hombre lo solicite.
Poner la boca en forma de círculo, como si dijéramos: “O” . Si el pene no está lo suficiente erguido y preparado, entonces si es conveniente la manipulación manual. Con los dedos medio, índice y pulgar ¡ojo!
 IMPORTANTÍSIMO: Frotar suavemente una vez lubrificado con la lengua exactamente donde por la parte posterior del pene se une el glande y el resto del cuerpo del mismo. Lo que vulgarmente se llama frenillo. Ahí es donde se concentra toda la carga explosiva del placer del hombre. Ahí precisamente. Es el punto vital del placer. Preguntad a un/una sexólogo y os lo confirmará.
Una vez el pene en su máximo esplendor, actuar de la siguiente forma, pero teniendo siempre presente donde se halla el punto exacto del máximo placer:
Adaptar los labios, como dije antes, en forma de “O” al grosor del mismo, conviene que los labios aprieten sobre éste, pero con la suficiente holgura para que toda la boca pueda transitar por la superficie del mismo. Con las manos ¡eso sí! manipular muy sensiblemente los testículos a la vez que los labios recorren de arriba abajo y de abajo arriba . Tened presente, que es muy importante, que la piel del miembro que como sabéis en algunos casos cubre el glande y en otros no, debe circular en la boca al unísono del recorrido de que disponga (no en todos el es mismo), con el fin, de que no pueda en un recorrido antinatural, dañarle.
Cuando comprobéis que el hombre está a punto de eyacular, se presenta el momento más vital de la felación. Si paráis la acción por asco al semen, cortáis el proceso y el trauma es seguro; entonces lo que procede, es rápidamente tomar con los dedos el punto antes señalado y frotar con suavidad procurando adaptar los movimientos a la salida del mismo, que como sabéis de desborda a borbotones, de más a menos, hasta que sale la última gota ya sin fuerza.
Y si no os importa que el semen os caiga en la boca, haced los mismos movimientos con los labios, pero ahora apretando muy fuerte con los mismos el punto ya indicado, y con la lengua posicionada en el pene de tal forma, que le succione, es decir, en la posición parecida del niño cuando mama en el pezón.
Los movimientos de la lengua durante el proceso de la felación son de libre albedrío. Lo fundamental se ha relatado.
Suerte señoras, y que consigan las mejores felaciones para sus parejas.

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