Amar a Sara desde el infierno
Oh Dios! doliente de mi;
una vida no fue suficiente
para conocer lo bueno de ti.
Aquí me destroza el tridente
en lo más insondable de mi,
y me rechinan los dientes
por no saber a tu lado vivir.
¡Oh mujer! de ojos de cielo,
mi espectro en los infiernos
se quema y derrite de celos
en un aterrador dolor eterno
al no poder acariciar tu pelo
como las noches de invierno
en que tu derretías mis hielos.
¡Oh dama por mi esclavizada!
Sobrellevaste los mil avatares;
humillada y tu alma horadada,
mi ardor te realza a los altares
y achicharra mi alma malvada.
¡Oh soberana de aquellos lares!
Aquí vago por esta cruel estrada.
¡En estas tinieblas me revuelvo!
Dios no me permite ver tu cara.
Camino, camino y nunca vuelvo,
el sufrimiento eterno es mi tara;
lenta y cruelmente me disuelvo...
¡Hasta nunca! Mi amada Sara.
0 comentarios