Oda a la niña que me corta el pelo
Gloria es su nombre! ¡Y no falsifico!
No tiene el pelo rubio ni los ojos garzos¡
Pero tiene la niña fisóstoma un palmito!
que por donde pisa va dejando eventazos.
Sus cabellos refulgentes dan luz a Selene,
torrentes que se desprenden por sus lados.
¡Ay chiquilla! que carita más linda tienes
arrebato y exacerbación de los encandilados.
Manos de tul que agasajan mis entrecanas,
caricias mis sienes como nereidas ligeras
mis tegumentos se embelesan ¡niña galana!
¡Por la destreza de como manejas las tijeras!
Por el espejo asombrado miro lo que refleja,
doncella de latifundio de hombres bizarros,
tu naricilla, tus labios, tus pestañas y cejas,
moldeadas con los más distinguido barros.
¡Qué no me quede calvo, por amor del cielo!
Que el Genio me usurpe otra cosa cualquiera
¡Qué Dios me conserve eternamente el pelo!
Para ver todos los meses a mi peluquera.
Poema dedicado a Gloria, la peluquera del Parque de Ondarreta. Alcorcón.
1 comentario
mauro -
Muy buena oda, si señor!