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El diario de Félix B. Basaldúa

La incrongruencia de algunos progresistas

La incrongruencia de algunos progresistas
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ay un hecho que me deja un tanto perplejo y por más que lo analizo no consigo dar con la clave del asunto: se trata de cómo es posible, que los llamados progresistas, defiendan o apoyen la religión islámica. A mi me parece tan incoherente como si un católico conservador a ultranza defendiera o apoyara el ateismo. ç

El progresista propugna leyes que liberen o rompan con el tradicionalismo; que se acepten las reivindicaciones de aquellos que han estado sometidos durante siglos al ostracismo de sus reclamaciones, haciendo caso omiso de las mismas, e incluso condenando a penas muy duras por los comportamientos que acarreaban. 

Hoy en España, se han conseguido una serie de libertades, que posiblemente la sitúen en los primeros lugares del mundo del ranking de países que permiten mayores tolerancias en el comportamiento humano ante la sociedad; y uno de los artífices ha sido don José Luis Rodríguez Zapatero; él mismo se ha proclamado paladín de la mujer, y que su patria es la libertad.

Y como el señor Zapatero, muchos progresistas; de los que van a club de intercambio de parejas, de los que hacen orgías sexuales, los que aman la bisexualidad y la homosexualidad, abogan por la liberación de las drogas, defenestran a la iglesia, son enemigos acérrimos de la democracia y el país más avanzado del orbe, y amigos de tiranos, dictadores y reyezuelos, también se me declaran amigos del Islam. Un servidor se lleva las manos a la cabeza y se pregunta: ¡Pero cómo puede ser esto! Sólo me cabe una explicación posible, ¡porque claro! Estos occidentales progresistas que defienden unas leyes que no les permiten realizar sus derechos sociales; y que ellos no están dispuestos a renunciar a los privilegios que les concede el sistema en el que viven pero degradan, ni por lo más remoto aceptarían vivir en esos estados. 

Digo, que sólo me cabe una explicación ante estos hechos tan incoherentes; que lo hagan por contraponerse a la Iglesia Católica y a los Estados Unidos, ya que otras razones no me caben en la cabeza. Llevo tiempo haciendo la misma pregunta y ningún progresista es capaz de responderla con fundamento. ¿Cómo es posible proclamarse defensor de la mujer y de las libertades, y a la vez apoyar y ser amigo de dictadores y reyezuelos que le denigran, y que condenan hasta con la muerte algunos  actos a los que ellos incurren diariamente: homosexualidad, adulterio, drogas...? ¿Algún progresista podría darme una explicación coherente? 

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