Como debe ser la filosofía. ¿Simple o complicada?
Tengo muy claro a estas alturas de mi vida, no existe otra filosofía que la que se desprende de los hechos cotidianos que suceden inexorablemente día a día. Y aquel que sabe analizarlos y entenderlos, será el que de equilibrio a su mente, y el que no los entienda y se releve contra ellos, será su imaginación un mar de dudas y contradicciones.
¿Por qué suceden los acontecimientos como suceden? Para mi por la simple razón que un acontecimiento acaecido es imposible de repetir, por consiguiente ha sucedido como tenía que suceder. ¡Y a ver quien coño me lo rebate! ¿Muy simple, verdad? ¿No serán otras consideraciones elucubraciones de la mente?
¡Ahora bien! ¿Que se pueden analizar los hechos acaecidos y sacar conclusiones de los resultados? Evidente, y el que no lo haga está condenado a seguir “cazando moscas”.
¡Ah! ¿Qué no os gusta lo que acontece en el mundo? ¡Toma, tampoco a mi! Pero que queréis: ¿qué luche para cambiar el mundo? Esa frase estoy harto de oírla a los “iluminados” de turno. Si todo el que lucha por cambiar el mundo y lo consigue...¿a dónde iríamos?
¡Bueno! esto es fácil de determinar, la historia está llena de ejemplos. Basta darle un repaso, y ver a donde se fueron los que quisieron cambiar el sentido de las cosas y “palmaron” en su intento.
El mundo hoy no se cambia con revolucionarios de lata de sardinas, fusil, manta y monte. La revolución industrial de mediados del siglo XIX, al desaparecer el artesanado, los que manejaban los sistemas fabriles: capitalismo, impusieran sus condiciones, dando lugar al marxismo y las revoluciones del pueblo.
Es evidente que estamos hablando de un sistema social occidental. ¿Alguien se atreve a dar un mitin un sábado noche en una zona de copas e inducir al personal allí reinante que debemos dejar todo y volver a las barricadas?
Inexorablemente el mundo en el que vivimos lleva un camino hacia el progreso, la técnica y la ciencia son los revolucionarios de hoy. Los Lennin, Che Guevara, Castro, etc. etc. sólo han quedado para decorar habitaciones de ilusos.
Esta es la vida, la que “nos jode” la mayoría de los días. ¿Y que hacer? ¿Ir a lamentarnos de lo desgraciados que somos a cualquier muro?
Con fe o sin fe, sabemos que todo termina irremediablemente, y aquel que ha llegado al final con el más absoluto convencimiento de que su paso por “este valle” ha sido un tránsito hacia lo desconocido, y que nunca se preocupó en saber hacía donde iría después, ese fue el que le sacó todo el partido a su vida.
¡Para que me voy a preocupar de una cosa que deseo enterarme cuanto más tarde mejor!
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