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El diario de Félix B. Basaldúa

El orgullo de una pírrica victoria

El orgullo de una pírrica victoria  

El que yo diga aquí, que si mañana el Partido Popular obtuviera una victoria electoral en circunstancias anormales e imprevistas, cuando las encuestas le daban perdedor, me quedaría con la boca muy amarga y terriblemente decepcionado. Pero esto no quiere decir que otros lo asuman de la misma forma.

 

El concepto que tengo de la dignidad, (sé que muchos se van a carcajear), es la consecución de los objetivos en la vida, por las vías del trabajo, el esfuerzo, el estudio, la solidaridad, la eficacia y la intrepidez. Y el concepto que tengo de la inmoralidad, es el que para conseguir sus planes transiten por las veredas y atajos de las martingalas y las marrullerías.

 

Siempre he cumplido con el deber de votar, pero el 14M2004 no voté porque mi conciencia no me permitía acudir a las urnas aterrado ante lo acontecido tres días antes. No daba crédito a lo acontecido, y mis razonamientos estaban muy confusos, y lo que nunca haré es votar confundido.

 

Sin embargo millones de españoles, posiblemente más inteligentes que yo, pero seguro que también aterrados; cambiaron sus intenciones de voto por el juicio y la condena que hicieron al PP inducidos y manipulados por unos medios que sus objetivos era derribar al gobierno y pisotearlo sin ninguna piedad. Para mi, los días 11, 12, 13 y 14 de Marzo de 2004 la historia lo cantará como el linchamiento más horrendo. La presunción de inocencia hasta que no se demuestre la culpabilidad del acusado, tan cacareada por la democracia, en esos días brilló por su ausencia.

 

Que once millones de personas que votaron al PSOE se sintieron orgullosos de aquella victoria tan pírrica y por tan escaso margen de votos, y que para ellos el ganar sea como sea es lo que importa, no se lo reprocho, ¡lo juro por mis difuntos! Pero yo me sentiría profundamente confundido y decepcionado si mi partido ganara unas elecciones como las ganó el PSOE el 14 de Marzo de 2004.

 

NOTA. Este escrito es una reflexión en voz alta para mi mismo, sin más trascendencia que ante mi mismo.

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