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El diario de Félix B. Basaldúa

Conceptos de democracia

Conceptos de democracia

Pregunten a diez personas de diferentes condición social, cultural y edad, que es democracia, y les aseguro, que encontrarán definiciones distintas y disparatadas;  la más pintoresca es:

 

“Hacer lo que a uno le salga de las narices”.

 

En esta definición incurren muchos de los preguntados. (Y si afirmo esto, es porque lo he comprobado personalmente). El que crea que en una democracia se puede hacer lo que a uno le de la gana, no tiene ni  idea de lo que es, o alguien le tiene muy engañado.

 

Sin duda, la democracia es el sistema político más perfecto para el entendimiento de una sociedad; la pluralidad de ideas es inevitable entre las personas; pero también es el más complejo de sobrellevar, debido precisamente a las nociones que muchos tienen de ella.

 

Para que una democracia funcione sin grandes sobresaltos y que no sea perturbada por nadie, es imprescindible que en la sociedad que se desarrolla tenga muy claro, que las leyes no se pueden supeditar al juego democrático; dicho de otra forma;  son las fuentes de donde surge la esencia de la misma, y si éstas se contravienen o se intentan bordear con subterfugios o impresiones partidistas, esa democracia estará adulterada.

 

El juego democrático se desarrolla en el cumplimiento de los conceptos que todos han acordado seguir como modelo de convivencia; y nunca deberán ser usados para fines partidistas. Desgraciadamente en aquellos países que los conceptos fundamentales que deben primar por encima de las ideas, son discordantes y no aceptados por la mayoría de sus ciudadanos, inevitablemente la democracia no podrá subsistir en su estado más puro.

 

Si una sociedad desaviene en lo fundamental: en su identidad como nación, irremediablemente  estará quebrada por su espina dorsal, y jamás podrá avenirse; por lo que tenderá a eliminar las tendencias rechazadas de unos y otros en un juego pseudo democrático que nada tiene que ver con la pureza de la democracia. Se desplegará a las confabulaciones, pactos, maquinaciones, tramas e intrigas para la consecuencia del poder.

 

Sin duda, la democracia es el sistema político ideal para una sociedad desarrollada, en donde se eligen gestores, no gobernantes. La palabra GOBIERNO desaparecerá cuando los ciudadanos sepan exactamente lo que desean; que eligen para que gestionen los recursos de todos a unos gestores sin más autoridad que la que le confiere su responsabilidad, no a personas incólumes de ser cuestionadas, o con privilegios que no tenga otro ciudadano.

 

Una democracia que se rija por estas connivencias, no será una verdadera democracia,  a lo sumo, una democracia bananera.

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