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El diario de Félix B. Basaldúa

¿Vivimos en un país serio?

¿Vivimos en un país serio?
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efine la RAE el término caos en su segunda acepción como: 

Caos: confusión, desorden. 

No creo que estemos en el caos, pero cerca o muy cerca del desorden, ya que la tranquilidad pública está alterada, y esta situación es la antesala del caos. ¡Claro! Que el PSOE dirá con sus razones, que es el PP el culpable por su intolerancia, y éste con las suyas dirá, que es el PSOE el que con sus acciones de gobierno está llevando a la mitad de los ciudadanos a un estado de tremenda inquietud y confusión.

Lo que está claramente demostrado es que España sigue otra vez dividida y confrontada como en otros tiempos pasados, y que desgraciadamente no se han olvidado, y esta situación no puede llevar a metas de felicidad para todos, ya que no todos deseamos los mismo, y lo peor: ni en lo fundamental.El primer problema es que muchos españoles repudian el concepto de serlo, y si un individuo reniega de su condición patria, es imposible caminar conjuntamente con los patriotas hacia un mismo objetivo.

Hoy los propósitos de la mitad de los españoles, son diametralmente opuestos a los de la otra mitad, y así imposible llegar a metas deseadas por todos. Por lo tanto, gobierne quien gobierne, la situación estará siempre marcada por la incomprensión, el rechazo, las maquinaciones, las trabas y las desavenencias continuas.Cuando una parte de la sociedad española, sociedad que parecía haber alcanzado la estabilidad democrática aceptando las reglas de juego, quiera romperlas, es sin duda el motivo principal de la situación de crispación que vive la misma. Las reglas se rompen cuando quedan obsoletas para la totalidad.

Al quedar arcaicas y rancias, es la misma sociedad la que demanda los cambios, y por lo tanto no se producen traumas ni heridas. Ejemplo la transición del 78. La sociedad lo demandaba casi en su totalidad un nuevo sistema, el acuerdo era unánime, por eso la evolución fue tan sencilla.

Pero es que hoy, la mitad de la sociedad no clama por los cambios que quieren imponer la otra mitad, y aquí irremisiblemente se crea el cisma, y las divisiones todos sabemos a donde conducen. Bien está y se acepta, que se pase de una sociedad confesional a laica; cada cual libremente adoptará sus posturas legales sin interferencias ni menoscabos en los demás.

Pero si unas facciones intentan el rompimiento total de la creencias o fe de otros, es cuando las hostilidades se crean sin remisión.Que los progresistas de este País quieran imponer sus ideas pisoteando las de los conservadores, es algo que no se debe admitir bajo ningún concepto; y es desgraciadamente lo que pretenden: la destrucción total de todo vestigio de conservadurismo para imponer ellos sus leyes.

Cuando el 90% de los españoles sean progresistas, cambiaremos las leyes y normas, pero mientras el 40% de la sociedad demande sus derechos a conservar sus normas, por muy ancestrales que sean, mantengan el debido respeto hacia ellas.La clave de la convivencia social es aceptar las legítimas formas de pensar; cuando se invaden o se pretenden anular otros conceptos tan legales como los propios, se produce lo que actualmente está pasando en España.

El PSOE pretende exterminar todos los conceptos que  mueven al hombre conservador, para dar paso a un tipo de sociedad que ni ellos mismos tienen idea muy clara en que consiste. Y el PP defiendo los conceptos que quieren liquidar con la legitimidad que le dan las leyes vigentes y con fe y fuerza de que dispone. 

 

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