Como ser buenas personas sin ser tontos
Voy a hacer unas reflexiones en voz alta sin más ánimo que dejarlas escritas en mi libro; si pueden servir para algo más, me sentiría muy satisfecho.
Se suele decir: "ese es tonto de bueno" a la persona que transige con todo, generalmente porque su carácter es el de un timorato que no tiene condición ni fuerza para oponerse a nada, o le es más cómodo adoptar esa postura. No es esta la figura que pretendo ejemplarizar como de buena persona, ya que la ambigüedad, la tibieza, la indolencia y la apatía no le definen como tal.
También es cierto que se confunden muchas veces los términos, y nos parecen buenas personas aquellas dúctiles y maleables que se avienen y se acomodan fácilmente a los deseos de otros. Tampoco es esta la figura que quiero reflejar como el paradigma de la buena persona. Deseo plasmar la imagen de la persona que sabe desde la responsabilidad comportarse dignamente con los que le rodean.
Vivir es estar tomando decisiones continuamente, decisiones que generalmente afectan al individuo que las toma, y muchas veces a la sociedad si éste ocupa un alto cargo en la misma. Entonces es cuando ser calificado de buena persona dependerá de los efectos que causen en los demás las medidas tomadas.
Parece ser que no es compatible tomar decisiones de alta responsabilidad y ser buena persona, pero ello es debido que no se pueden calibrar, ya que pertenecen a un mundo inaccesible para la mayoría.
La verdadera buena persona para mi es aquella que sus parámetros de conducta se basan en el respeto y en la justicia, y no se deja arrastrar por elementos indignos que le van a llevar a estados materiales en perjuicio y perjuro de la vergüenza.
Sé que esta actitud en la cultura occidental en la que el dinero es la base de la seguridad de la vida, la escalada hacia la consecución del mismo no pasa por ir haciendo obras de caridad, y que la falta de competitividad se suple por la pillería; pero si se tiene la suficiente fuerza moral unida a la solidez de conceptos y valores inalterables, a pesar de todo, triunfará la dignidad. ¡Claro! que viendo como han gobernado en España los de "cien años de honradez", llega uno a dudar que pueda triunfar la decencia sobre la corrupción.
Los elementos que inciden en las buenas personas son necesariamente aquellos sentimientos llamados nobles. El egoísmo y la ambición desmedida no pueden anidar en el corazón del bueno, ya que son motores que rotan hacia la consecución de bienes sin más consideraciones que el materialismo, no deteniéndose ni ante los afectos familiares o de la amistad que deben estar por encima de las ansíes particulares.
La generosidad es patrimonio de la buena persona, pero entendida desde la ecuanimidad. La solidaridad es un bien tan hermoso en el ser humano que el que la practica con buen criterio, sin dejarse engañar por los marrulleros y astutos, sin duda será respetado y catalogado como persona de bien.
Actuar en la vida con justicia e imparcialidad, favorecer al necesitado y rechazar a los que tratan de llevarnos a sus terrenos para sus beneficios particulares, la opinión de éstos es papel mojado, no sirve para nada, dirán que no eres buena persona, pero tampoco dirán que eres tonto.
Ser buena persona no está reñido con la sagacidad y perspicacia, porque si dicen que se es "bueno de tonto" , es que se carece de las cualidades reseñadas.
Sed buenas personas, pero no tontos.
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